sábado, 31 de octubre de 2015

El profesor, el banquero y el voto útil.

Para muchos votar a Podemos o Ciudadanos no es tanto una cuestión de preferencias como de falta de opciones, no hay otra cosa "decente" a lo que votar. La elección, para los votantes que se perciben como regeneracionistas, se limita a decantarse por una u otra fuerza política, las únicas que no han sido salpicadas por la corrupción y que parecen decididas a combatirla.

En este sentido se nos olvidan, con demasiada frecuencia,  algunos elementos de juicio tremendamente reveladores sobre Pablo Iglesias y Albert Rivera. En primer lugar que ambos tienen una profesión al margen de la política, en segundo lugar la profesión concreta que tienen. Lo primero tiene que ver con la identidad (que son) lo segundo con la ideología (que harán), centrémonos hoy en lo primero.

Existe toda una serie de competencias que sólo se adquieren en el puesto de trabajo, unas pocas son transversales, compartidas por todos los trabajadores otras, la mayoría, varían entre familias, áreas y puestos diferentes. Pablo y Albert han adquirido, fuera de la política, esas competencias que les han permitido acumular un Currículo francamente envidiable. Currículum que  prueba su valía, su sobrada capacidad para vivir al  margen de la política. 

Comparar a ambos con los políticos profesionales debería avergonzar a estos últimos, si tuviesen vergüenza, claro. La política, cuando se entiende como profesión en lugar de como servicio público, implica su propio proceso de aprendizaje, sólo que las competencias aprendidas no tienen mucho que ver con la eficiencia o excelencia profesional. Así, el político profesional aprende a mentir (principalmente al ciudadano) a adular (principalmente al superior) y sobre todo a tejer su propia red de contactos a varios niveles incluyendo sus  "partidarios" y "clientes". Nada de esto es ya desconocido por el resto de la población que desconfía, acertadamente, del político profesional, al que percibe como corrupto y poco preparado, que vive, al fin y al cabo, de los impuestos que pagamos entre todos. La gente desconfía de su imagen, de su discurso, de su lenguaje y sobre todo de sus intenciones, méritos y capacidades.

No se trata tanto de un desgaste de la ideología (que evoluciona y cambia) como de un descrédito de la clase política, que ha tratado de ser compensado por el bipartidismo incluyendo en las listas a  "independientes" con prestigio (Baltasar Garzon, Luis de Guindos...) y con mejor o peor suerte, incluyendo imágenes prefabricadas al efecto como Rodrigo Rato, por ejemplo.

Pero tanto Podemos como Ciudadanos han ido, al menos en teoría, un paso más allá. Han "roto la baraja" y juegan a otra cosa, de manera tan acertada que están provocando cambios en sus contendientes, cambios de imagen (logos, tipografías, vaqueros, corbatas...) y de contenido, al apropiarse del discurso y propuestas de los partidos nuevos. Pero a pesar de todo no consiguen frenar el embate de los nuevos partidos porque no pueden deshacerse de su esencia, que no es otra  que la política entendida como profesión o como forma de enriquecimiento.

Tanto Podemos como Ciudadanos hacen gala de ser partidos compuestos en su totalidad por personas con trayectorias profesionales ajenas e independientes de la política. Incluso en el caso de Podemos se han articulado medidas (primarias, revocaciones, limitaciones de mandatos) para evitar que se pueda vivir indefinidamente de la política dentro del partido. Ambos partidos, además, buscan el asesoramiento de expertos de prestigio para elaborar sus propuestas, así como la participación de la ciudadanía y no solo de la militancia en la articulación de las mismas.

De ahí el alboroto que ha supuesto su entrada en política. Con su llegada la frase "todos son iguales" pierde su sentido, apareciendo en escena otro tipo de político, digamos, "no profesional", que por tanto  es diferente.

Todo esto implica un cambio de marco, que no solo de enfoque, radical. Más allá de la apariencia de "gente preparada, pero corriente"  que puedan dar sus líderes y/o cuadros ambos partidos se consideran regeneracionistas de la política. Y así son percibidos, como fuerzas ajenas a los partidos tradicionales, libres de los vicios de los mismos. 

El núcleo que ambos tienen en común y que quedó manifiesto cuando Jordi Ebole entrevistó a ambos, ese elemento, decía, es ajeno a la ideología propiamente dicha y favorece una identificación a un nivel más primario, permitiendo a mucha gente identificarse con ellos al percibirlos como "gente" en lugar de "casta".

Las evidentes diferencias ideológicas y programáticas entre ambos, conforme nos alejamos del núcleo regeneracionista, permitirían optar por una u otra propuesta en función de nuestra propia "ideología", según nos consideremos, parafraseando a Lakoff, mas o menos "padre protector" en el caso de Podemos y el "padre estricto" para Ciudadanos.

Al margen de que desde aquí consideremos que en el caso de Ciudadanos se trate de un cambio menos profundo y ambicioso lo cierto es que el mensaje es muy similar en lo relativo a la clase política (profesionalizada) y su íntima relación con la corrupción, el saqueo de lo público y la separación de poderes. 

Las enormes diferencias programáticas entre ambas fuerzas son menos importantes que ese deseo e intención manifiestas de cambiar la política y volver a ponerla al servicio del pueblo. Y sobre todo porque ni Pp, ni Psoe, ni Iu, ni Upyd pueden, aunque lo intenten, usar ese marco y ese mensaje. Probablemente Iu podrá hacerlo si consigue salir airosa de una refundación ya en curso, si es que Podemos no ocupa todo el espacio ideológico en el que encajaría. Con respecto a Upyd parece aguardarle el mismo destino -y por idénticas causas- que al PA.

Por otro lado si son ciertos los análisis demográficos que muestran como los partidos "del régimen" basan sus opciones en una población envejecida y rural la simple tasa de reposición les irá debilitando. Efecto que se verá reforzado al verse debilitadas sus redes clientelares (limitando el acceso a los recursos "saqueables").  Esto resta potencia a la baza del voto "útil" al que además es menos susceptible, de por si, el electorado más joven.

El voto útil se difumina mientras mas verosimilitud adquieren (mayor presencia institucional) los partidos emergentes conforme estos van adquiriendo cuotas de poder. Las expectativas del electorado, por tanto, son modificadas con cada elección, desgastando progresivamente la bala dorada del voto útil, último refugio de unos partidos anquilosados, envejecidos y con un proyecto agotado y que no supone mas que una revisión de la amenaza, que no argumento, de "nosotros o el caos".


domingo, 11 de octubre de 2015

Negligencia Institucional

Hace relativamente poco tiempo se publicaron sendos artículos tremendamente reveladores sobre la situación de la inserción laboral en Andalucía. El primero, publicado en La Voz del Sur, relata como un centro en su momento bandera de la formación ocupacional en la provincia agoniza mientras sus trabajadores -sin tareas- se desesperan. En este otro articulo, del mismo medio, se  hacen eco de la surrealista gestión de la administración que permite que 14 orientadores se vean obligados a trabajar sin sueldo, medios, ni infraestructura, durante los siete meses -periodo que se asigna últimamente a los dispositivos- en distintos puntos de Andalucía. 

Esta "sequía", que permanece oculta porque solo afecta a los desempleados, alcanzará en breve un lustro de existencia. Resulta irónico, dantesco más bien,  que la tan deseada desaparición de Faffe (1) y el "asuntillo" de los ERES se hayan convertido, de facto, en la puntilla de un sistema, a finales de los 90 orgullo de la Junta, que comenzó su declive cuando entra en escena la tan traída y llevada Fundación (1), a la sazón ejemplo  de manual de como sostener una red clientelar con fondos finalistas.

Es decir, cuando más necesario es contar con personal capacitado -y motivado- para atender a los desempleados, cuanto mas apoyo necesitan éstos, más recursos se retiran, más solos se encuentran. Es como si en medio de una pandemia despedimos, procurando no armar mucho jaleo, a los especialistas en medicina interna, dejando el peso del asunto a los ya de por sí saturados y sufridos médicos de atención primaria.

El proceso empezó hace décadas, al externalizarse tanto la formación ocupacional como la orientación laboral. Se hizo a plena luz, aprovechando la abundancia de fondos  bajo el paraguas del Fondo Social Europeo, principalmente. Y la consecuencia es que ahora, justo cuando mas necesarios son, al tratarse de fondos finalistas en no pocas ocasiones no llegan a ser ejecutados completamente. No parece importar a nadie, mas allá de los desempleados, que ya no importan a nadie o al menos a nadie en el Pp, Cs o el Psoe de Pedro Sanchez, a la sazón político profesional (2) desde hace décadas.

El Psoe, que gobierna en Andalucía literalmente desde siempre, se ha sumado a la retranca -muy propia de Pp y Cs- que supone cambiar, mutar, a los desempleados en "emprendedores", hinchando su número, aminorando las estadísticas de desempleados y, de paso, culpabilizando por indolente al desempleado de su situación, primer paso para arrebatarle su prestación y con ella su dignidad. Así crece la atención a los "emprendedores" y decrece la atención a los desempleados, verdaderos parias del sistema que entre unos y otros están construyendo. Y todo ello a sabiendas que la mayoría de los "emprendedores" al cabo de meses vuelven a ser desempleados "a secas", con menos glamour, pero con mas deudas.

En realidad la palabra, el concepto clave, es el de abandono, los desempleados se perciben, o eso parece, como un pozo sin fondo, una mancha en el currículum, una mota en la foto de la recuperación. O al menos eso puede extraerse de como se gestionan las políticas destinadas a los mismos a pesar de las directrices europeas al respecto.

Averguenza, cuando no humilla, comparar como -con que recursos humanos y materiales- se atiende al desempleado y como debería hacerse (3). No se trata tan solo de la inexistencia de facto de un sistema integrado de orientación, es que ni siquiera existe un itinerario claro de formación de los propios orientadores equiparable al menos a las, de por sí escasas, 400 horas de los formadores ocupacionales. Por no hablar de la inexistencia de recursos mas allá de los que los propios orientadores crean por sí mismos.

No es el momento de extendernos en estos asuntos, que lo haremos, baste ahora con tener en cuenta que nuestra red de orientadores (y formadores) trabajan, generalmente de modo precario, en entidades externas subcontratadas por la administración responsable. Entidades cuyo objetivo es habitualmente lucrarse o sacar rédito político, cuando no ambas.

Vulnerar, prostituir, de tal manera el espíritu de la inserción laboral ha propiciado la tormenta perfecta: Conforme avanza la crisis (y se solidifica en normalidad) el número de parados (sobre todo de larga duración y/o baja cualificación) crece. Al mismo tiempo desaparecen los recursos de orientación y formación.

No parece importar a nadie. Pero solo es eso. Lo parece. A nosotros si nos importa.

(1) La Fundación Andaluza Fondo de Empleo y Formación comenzó su "andadura" como entidad privada de titularidad pública dedicada a la formación y  terminó gestionando los "ERES" de Delphi, que la llevaron al Juzgado de Ayala, entre otros asuntos, finalmente fue "absorbida" por el Servicio Andaluz de Empleo, para alborozo de sus propios trabajadores y escarnio de la mayoría de sindicatos representativos en el sector.

(2) O eso puede extraerse de la lectura de su "amable" biografía disponible en la wikipedia.

(3) Es posible hacerse una idea del sistema de orientación profesional español en el siguiente artículo. Y sobre la situación en la UE leyendo este u este otro. Es posible completar la información, si se desea pasar un "mal rato" en el siguiente enlace.